Cuando alguien habla sobre alquimia se imagina a ancianos barbudos destilando esencias y aceites en un sótano con la idea de encontrar la fórmula que convierta el metal en oro. Evidentemente esto es una fantasía.

Lo que no es una fantasía es lo que viví durante la semana del taller. Siendo la alquimia el arte (o la ciencia) de la transmutación, puedo decir que contemplé con mis propios ojos como se producía esa transformación en todos los presentes, y sentí como se producía en mí mismo. Un mes después todavía lo siento.
La conjunción de dinámicas, rituales, sesiones de baile…. solo puedo decir que es realmente brillante.
En cuanto a utilidades prácticas… son infinitas, las que le quieras dar.  Nuestra realidad la creamos nosotros según interpretamos lo que nos pasa y nuestras emociones, a partir de ahí, y en mi caso, el renacer del Fénix cambia la manera en la que veo el mundo, en la que veo a los demás y en la que me veo a mí mismo, por lo tanto todo ha cambiado.  Cuando decidí ir fue para ver un poco como era estar en un retiro de crecimiento personal y qué me podía aportar.  A medida que se acercaba la fecha, decidí que lo iba a usar para tomar alguna decisión con respecto a mi futuro profesional, y al acabar me dí cuenta de que lo importante está en otro sitio, que si tengo un propósito lo conseguiré o pereceré en el intento y que para alcanzar ese propósito he de elaborar un plan… y en ello estoy 🙂 Mil gracias por idear esta experiencia.