El Renacer del Fénix: Historia de una vida

¿Has visto alguna vez un auditorio con miles de personas emocionadas desde el corazón? ¿Has podido sentirlo? ¿Cuándo se abren los corazones y te embarga una emoción inmensa…? ¿y cuanta más gente hay con esa emoción más aumenta y más fuerte late tu corazón? Dime… ¿Lo has sentido? Casi no puedes contenerlo dentro, se escapa y estalla.

Has sentido alguna vez que amabas tanto a alguien que ibas a estallar de alegría y amor. ¿Has sentido el choque energético de estar en presencia de un águila o un delfín o un león?

Has escuchado alguna vez una música que te ha hecho sentirtan lleno de vida que parecía insoportable e intenso, pleno. ¿Has contemplado alguna vez en la naturaleza algo de tanta belleza que hasta la respiración se engrandece y acelera….?

Espero que tu respuesta sea sí.

Creo profundamente en el ser humano, y tengo la absoluta certeza de que el amor es la sustancia de la que estamoshechos.  Aunque realmente lo que hago no es creer ni ver, es sentirlo y estar segura de ello.

 Algunas veces una poesía, una canción…

…Me recuerdan que la humanidad es capaz de grandes cosas. Es capaz de luchar hasta la muerte, de dar la vida por amor. Podemos crear cosas casi de la nada, podemos ayudar a otros incansablemente. Somos capaces de descubrir e inventar lo impensable….y algunas veces en mi día a día… cuando voy en el metro, y veo esas caras tristes y vacías me viene una pregunta.

¿Cómo podemos olvidar esa grandeza? ¿Cómo podemos meternos en una carcasa tan pequeña, estrecha y vacía…malgastando nuestro tiempo de vida aquí?

El metro es gris, y también el asfalto, pero en los vagones y en las aceras hay personas con ojos azules y verdes como el mar,  sonrisas cristalinas como el viento en una mañana de primavera. Personas, hermanas, almas gemelas queapenas ni vemos.

Me pregunto.

¿Qué sería la vida sin poesía? ¿Sin Música, sin juegos, sin humor, sin arte…sin el teatro, sin las grandes historias con las que hemos aprendido a descubrir otras vidas?

El ser humano es inmenso. Somos inmensos, inconmensurables. Criaturas capaces de lo más alto y sublime…

Aunque podemos ser destructivas y crueles también. Especialmente cuando estamos dormidos. Dualidad luz y sombra. La cuestión es… qué eliges tú, estar lleno de Amor, o carente de él.

Cierro los ojos y medito respirando al son de una canción especial, y me siento una ciudadana del cosmos, un pedazo de la consciencia. Sin embargo, en esta parte de mi historia como mujer en la tierra, he tenido una experiencia de vida dura. No de las más duras….Pero te puedo contar que he tenido muchos días de sentirme sola y no saber cómo vivir. Crecí sintiendo que era un error, una alienígena que no encajaba en el “Matrix”. He tenido días terribles de querer desaparecer, de desear no haber existido,  días aciagos de no saber vivir y sentir que mi existencia era un problema imposible de resolver. En esos momentos me retorcía de dolor dándome de bruces con la imposibilidad de dejar de Ser y existir. En esos momentos, impotente y rendida, me he visto obligada a abrir, entre pánico y lágrimas, mi corazón. A seguir viviendo, a seguir creyendo, a seguir sintiendo…y a confiar en la vida.

Llegar hasta el día de hoy, aquí sentada, escribiendo estas líneas, ha sido un camino largo y duro…¡¡pero ha habido en él tantos momentos tan grandes!!

Parece increíble la inmensidad de lo que un alma y una vida pueden contener...

 Pero qué te puedo contar a ti…compañero de planeta…que no hayas sentido y vivido...tú. Hermano.

La soledad de mis tardes de niña mirando el atardecer rosado y las motas de polvo flotando en el aire, los cuentos de mi padre en la cama, y su mirada llena de amor cuando me daba las buenas noches, la lluvia en las calles del pueblo de mi abuela, mi gatito Paquito que murió demasiado pronto, su piel suave y caliente cada noche, el aliento a sopa de verduras de mi madre y su calor en la cama, sus ojos verdes y su rostro dulce,  cuando reíamos comiendo flores de un árbol en la terraza de casa, los niños en el patio del colegio que jugaban, ante mis ojos solitarios, los abusos y maltratos en el colegio, y en el instituto. Recuerdo el desamor de la primera ruptura, la pérdida de mis compañeros de octavo al dejar el colegio, el único lugar donde yo existía y Era. Mi primera regla, mi primera poesía. El primer amor, y luego los demás, desencuentros continuos, el parto de mis dos hijos lleno de amor y vida,  mi primer cumpleaños junto a mi niño Isaac, la primera vez que vio las flores en primavera en un campo, su carita de asombro, su primera actuación, la primera vez que vi la cara de mi segundo hijo, verle cantar un rap, verle brillar con su propia luz, recuerdo bailar tango con el padre de mis hijos, verle jugar en la playa con los niños saltando las olas los tres….la muerte de mi padre, el vacío de mi vida en casa, luego mi marcha, el divorcio, la soledad criando a mis dos hijos sola, el desgarro de una ruptura de toxicidad y maltrato, recuerdo mis dos operaciones dolorosas, y el temor no encontrando trabajo, no sabiendo cómo salir adelante, y recuerdo luego, gente amiga, hermanos, ángeles, volver a mirar unos ojos verdes y sentirme uno, y finalmente en medio de mi soledad más absoluta y gozosa,  el encuentro, con mi Ser, con mi Alma, y el Renacer de mi propio Fénix. Cuando decidí que yo era el alma creadora de esta inmensa historia  demi vida y que escribiría cada uno de los días que me quedasen desde mi corazón. Arriesgándome a vivir, y haciendo que cada día mereciese la pena.  Ayudando si podía a otros en sus “renaceres”.  En todos esos instantes ha sido mi corazón y la poesía los que me han salvado la vida y sobre todo La fuerza de mi propio Ser sosteniéndolo todo desde el otro lado. Desde el infinito ser transpersonal al que pertenecemos todos.

¿Te animas a renacer también cual ave fénix y a decidir conmigo vivir desde el Amor, por el Amor y para el Amor?

Diana Isabel López Iriarte.